EL COLECCIONISTA DE LOS TIEMPOS MUERTOS
Hace algunos meses asistí con un grupo de jóvenes a un asilo de ancianos,
allí tratamos de darles un rato agradable a ellos,
realizamos algunos juegos de mesa y conversamos o mejor
dicho escuchamos a los abuelitos de la casa.
Me llamó particularmente la atención uno de ellos que se
movía gracias a una andadera, pero esta estaba repleta de
bolsas de tela, cosidas a mano y unidas entre sí y a los
barrotes, en las distintas bolsitas, había de todo; “Mira,
aquí guardo mis colores y mis libros para iluminar, aquí las
estampitas de santos que las monjitas me regalan, aquí mis
dulces, aquí botones y cierres, aguja e hilo, bolsas de
plástico de brillantes colores, la foto de mi hijo mayor ….”
En fin parece que nuestros ancianos necesitan de anclas que
los unan con su historia, parece que van cargando un puño de
basura inservible, pero en realidad, lo que cargan allí, es
una extensión de su memoria, coleccionan momentos de vida,
momentos significativos que para ellos son valiosos.
Entre los numerosos colguijes de don Pedro (así se llama tan
ilustre señor) había una bolsa mas, cerrada con un cierre
(probablemente despojo de alguna bragueta de un mutilado
pantalón), donde tenía a mi parecer el tesoro mas valioso;
Verán, este señor, en sus tiempos libres, renunciaba a la
labor de dejarse morir y prefería ocuparse en actividades
productivas, arreglar ropa, colorear, regar las platas y
sobre todo “llevar cuenta de la vida del asilo” nos mostró
una libreta donde iba registrando uno a uno los sucesos
importantes; “Mira, él, don José, llego aquí el 24 de mayo
del año pasado, aquí lo tengo… el domingo 17 de noviembre
falleció Marta Villa… lunes 14 de octubre, llego Manuel
Baeza…” y continuó mostrándonos uno a uno los registros que
por iniciativa propia lo convirtieron en el cronista del
Asilo, Sabio Personaje que reconocía en la historia la
memoria de lo hombres y que le da gran valor a la capacidad
de escribir (de la cual todos los lectores de este articulo
gozan y que no siempre valoramos con el apreció y
responsabilidad con que él lo toma)
En honor a este señor decidí escribir este articulo y
denominarlo con el titulo que para mi representa este
apreciable señor don Pedro, “El coleccionista de los tiempos
Muertos” por que eso es lo que hacemos con nuestros
ancianos, Matarlos en vida; recluirlos, guardarlos donde no
pueden ser escuchados, Sabiduría escondida tras los muros
del asilo, la voz de nuestra historia y de nuestra identidad
perfectamente guardada en el baúl de los tiempos muertos, y
con ellos encerramos también nuestro futuro, por que; “¿Qué
es el hombre sin historia?” la Historia es la memoria de los
hombres, reformulo la pregunta ¿Qué es el hombre sin
memoria? Respuesta: un ser sin identidad, si no sabes de
donde vienes, jamás sabrás a ciencia cierta a donde ir.
Mocedades, ese grupo que por coherencia con la edad decidió
cambiar si nombre por “El consorcio” grabó una canción que
decía entre sus textos: “Dime, Señor… con que vientos, con
que rumbos debo navegar…” una de las grandes preguntas
existenciales y que tanta angustia causan a nuestro
apresurado estilo de vida “¿A dónde me dirijo en realidad?
¿Realmente quienes somos?” Les aseguro que esos ancianos
tienen la respuesta, pero nunca te la dirán mientras no los
vayas a escuchar. Si quieres SER necesitas dejarlos SER, si
quieres saber quien eres, escucha tu historia, Ellos son tu
historia,
Los evangelistas conocían la importancia de la historia, la
importancia del pasado, y Jesucristo es presentado como
alguien en la historia;
Genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham:
Abraham fue padre de Isaac; Isaac, padre de Jacob; (Tóngo le
dio a borondongo, borondongo le dio a Bernabé etc…). Jacob
fue padre de José, el esposo de María, de la cual nació
Jesús, que es llamado Cristo.
Es Curioso pero para hacer notar la identidad de Jesucristo
“Verdadero Hombre” se hace a través de una Genealogía,
Y repito aquí: “La historia es la memoria y la memoria la
Identidad” Los portadores de la Historia son nuestros
Ancianos, ¡Borremos la Historia del Pueblo, deshagámonos de
sus portadores!: Listo; ya borramos su memoria, ahora si
insertemos un nuevo chip, para que solo recuerde lo que
necesitamos que recuerde, (nuestra papelera de reciclaje
sigue allí, recluida en los asilos y casas de ancianos)
ojala logremos rescatar alguno de los valiosos documentos
antes que se pierdan definitivamente y solo sean una
anotación mas en la libreta de “El coleccionista de los
tiempos muertos”.
Abraham Miramontes
MEXICO