Pascua Joven. El signo de los tiempos.
Cuaresma, tiempo de gracia y reflexión, caridad, sacrificio. Nuestro Papa Benedicto XVI y nuestro orden episcopal nos piden una Pascua Joven. ¿Por que? Porque es un momento que bien vivido, nos ayudara en nuestro futuro, como Ser social y humano, pero especialmente como hijo verdadero de un DIOS verdadero. Ya años atrás nuestro venerado Papa Juan Pablo II pedía a gritos en las jornada mundiales de la juventud a Jóvenes Valientes. ¿Valientes? ¿De que? Seria la pregunta. Ya que por nuestro lados no hay persecución cruenta como en otros lados. Valentía sobre la verdad, en una sociedad donde la mentira, el odio y la muerte son pilares, la verdad es necesaria, imperiosamente necesaria. Y en la voz de los jóvenes, la sociedad puede cambiar, el mundo puede cambiar, pero para eso necesitamos jóvenes valientes, dispuestos. Con nuestros errores y aciertos, con nuestras modas, con nuestros sueños. Si, vos sos valioso, primero para DIOS que te ama locamente. También sos valioso para la Sociedad, para tu familia, para tus amigos. Pero para ser eficaces en el anuncio de la verdad, necesitamos un tiempo, y la cuaresma es ese tiempo, de reflexión y cambio, donde en la pascua mataremos al hombre viejo para dar lugar al hombre bueno. No es una tarea fácil, no es cuestión solamente de participar en las misas, ni en solamente hacer ayunos. Tiene que venir de la mano de otras cosas. Para que DIOS actúe en nosotros. En el transcurso de los días vamos a ir viendo como podemos adentrarnos en el mundo de la cuaresma, 40 días, conociendo a DIOS. Pero antes de conocer a DIOS necesitamos conocernos a nosotros mismos. No hay formulas para lograrlos, solamente abrir el corazón. Vamos a separarlo en 3 pasos: VER, JUZGAR y ACTUAR.
Antes de empezar con estos 3 pasitos fáciles (repito, no es una formula, solamente una pequeña y vaga ayuda para el inmenso universo de la cuaresma) te paso algo que a mi me ayudo bastante, es una nota en la música de DIOS que le encanta usarla, y es el SILENCIO. En el silencio, no solamente de no hablar, sino de apártanos un rato de los ruidos, del trabajo, Estudio, hasta de la flia. Y disponernos a escuchar el silencio del amor de DIOS.
Recorda empezar a hacerlo diariamente. Y quédate tranqui, DIOS hace el resto.
Locura